México envió a 26 presuntos miembros de cárteles a enfrentar la justicia en Estados Unidos porque la administración Trump los solicitó y México no quería que siguieran dirigiendo sus negocios ilícitos desde las cárceles mexicanas, mencionó Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad de México.
Sin embargo, la transferencia masiva no fue parte de negociaciones más amplias, ya que México busca evitar aranceles más altos amenazados por el presidente estadounidense Donald Trump, dijeron los funcionarios.
“Estos traslados no solo son una medida estratégica para garantizar la seguridad pública, sino que reflejan la firme determinación de evitar que estos criminales sigan operando desde el interior de los penales y desmantelar sus redes de influencia”, afirmó el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, en conferencia de prensa el miércoles.
Entre los 26 prisioneros entregados a las autoridades estadounidenses el martes se encontraban figuras afines al Cártel Jalisco Nueva Generación y al Cártel de Sinaloa, entre otros.
Eran buscados por las autoridades estadounidenses por su participación en el narcotráfico y otros delitos. Esto ocurre meses después de que otros 29 presuntos líderes de cárteles fueran enviados a Estados Unidos en febrero.
En el intercambio, el Departamento de Justicia de Estados Unidos prometió que no solicitaría la pena de muerte contra ninguna de las 55 personas incluidas en las dos transferencias, lo que, según los expertos, podría ayudar a evitar cualquier estallido violento por parte de los cárteles como respuesta.
Las autoridades informaron que en la operación participaron casi mil agentes del orden, 90 vehículos y una docena de aeronaves militares.




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