Las dos libretas de Pemex
Por Tío Santiago · 4 de mayo de 2026

Las dos libretas de Pemex
Por Tío Santiago | La Opinión de Santiago
Lo que México le contó al regulador estadounidense no coincide con lo que registró ante sus propias aduanas. Los números cantan, sobrinos.
Sobrinos, aquí les va lo que tienen que saber para no andar como que no saben.
Pemex le mandó petróleo a Cuba. Hasta ahí, todos enterados. El detalle viene cuando uno pone juntas dos cifras del mismo gobierno y descubre que no cuadran ni con calculadora china.
El 1 de mayo, Pemex le entregó a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos —el regulador donde la empresa coloca sus bonos— el reporte oficial de sus exportaciones a Cuba durante 2025: 15 mil barriles diarios de crudo, 500 millones de dólares. Cifra redonda, presentación impecable, papelito firmado.
Cuatro meses antes, Mexicanos Contra la Corrupción había revisado las aduanas mexicanas. Y ahí los números cantaban distinto: 17 millones 250 mil barriles, en 65 envíos repartidos en 32 fechas.
Hagan la cuenta. Pemex le contó al regulador estadounidense apenas el 13% de lo que el portero del propio gobierno —las aduanas— vio salir. La diferencia es siete veces mayor.
Eso no es percepción. Es dato.
Y aquí viene lo incómodo: las dos cifras son oficiales. Las dos vienen del mismo gobierno mexicano. O Pemex sub-reportó al regulador donde cotiza su deuda —lo que tiene un nombre técnico que ningún emisor extranjero quiere escuchar—, o las aduanas inventaron 87% de los embarques, lo que sería una hazaña administrativa sin precedente. A uno le gustaría oír la explicación. Hasta hoy, ninguna.
Pero el problema no es ese. Es otro.

Cuando uno lleva tiempo viendo regímenes en América Latina, aprende a reconocer un patrón. Empiezan corriendo, llenos de programas sociales y promesas de dignidad. Después trotan, repartiendo lo que la renta extraordinaria les permite repartir. Después caminan, aguantando con apoyos fiscales y ductos que ya nadie mantiene. Y al final se quedan parados, sin gasolina —literal—, repitiendo los mismos discursos pero ya sin cargamento.
No voy a nombrar países, sobrinos. Ustedes ya saben.
El punto es éste: regalar dinero no es lo mismo que construir capacidades. Y un país que confunde gasto social con política social termina con ductos rotos, refinerías oxidadas y una empresa nacional que necesita transferencias del erario año tras año, sin que la dependencia disminuya. Véanle los números a Pemex. Llevan ya seis presupuestos seguidos apareciendo como rescatista financiero de la propia paraestatal. Eso tampoco es percepción.
Ahora, el detalle que no están contando.
El último cargamento grande hacia La Habana zarpó el 9 de enero. El 19 de enero salió el último envío de combustible. A mediados de enero, Pemex canceló sin explicación pública el cargamento del buque Swift Galaxy que iba para la isla. Y el 27 de enero, la presidenta confirmó en su mañanera que México ya no le manda petróleo a Cuba.
¿Saben qué pasó dos días después? El 29 de enero, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que abrió la puerta a aranceles contra países que le suministren petróleo a Cuba.
El discurso dice «decisión soberana». La realidad dice «fechas que casualmente coinciden con la semana en que el director de la escuela tocó la puerta». Y eso cambia todo.
Aquí las preguntas que este servidor le dejaría a las autoridades de transparencia, por si gustan responderlas algún día:
¿Por qué hay dos cifras oficiales que no coinciden? ¿Cuba pagó el petróleo —cuándo, cuánto, ya entró ese dinero a las cuentas de Pemex? ¿Qué cargamento traían los buques de regreso, porque vacíos no andan, salen carísimos? ¿Y por qué se frenó todo justo en la semana de la orden ejecutiva, si la decisión —según nos dicen— era soberana desde antes?
No estoy afirmando nada, sobrinos. Estoy preguntando. Pero ustedes ya saben que las preguntas que nadie quiere contestar suelen ser las más importantes.
Y para Querétaro esto no es tema lejano. Los 7,900 millones de pesos que México le canalizó a Cuba en nueve meses son casi exactamente lo que cuesta el Tren México-Toluca para 2026. Y por si fuera poco: estamos en plena renegociación del T-MEC, con un sector exportador queretano que depende de Estados Unidos como del aire. Si Washington decide escalar —ya le tumbaron una herramienta legal a Trump en febrero, pero las emergencias siguen activas— el primer estado que lo va a sentir es éste.
No es ilegal. Pero tampoco es lo que uno esperaría de una administración que se llama a sí misma transformación.
Y así las cosas, sobrinos.
Tío Santiago es columnista de análisis político de La Opinión de Santiago. Esta columna se basa en información pública: Formulario 6-K de Pemex ante la SEC (1 de mayo de 2026); investigación de MCCI (15 de enero de 2026); Orden Ejecutiva 14380 del Gobierno de Estados Unidos (29 de enero de 2026); versión estenográfica de la conferencia matutina del 27 de enero de 2026.
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