Mayo Zambada: el capo cae, los políticos tiemblan
Por Tío Santiago · 20 de julio de 2026

Sobrinos, aquí les va lo que tienen que saber para no andar como que no saben.
Y el tema sigue siendo esta extraña disonancia entre la alfombra roja internacional y el lodo judicial doméstico. Hoy, mientras medio país todavía trae la resaca del gol de Ferran Torres que le dio el Mundial a España en una prórroga agónica frente a la Argentina de Messi, la realidad nacional nos sacude con un balde de agua helada desde una corte de Brooklyn. Ismael “El Mayo” Zambada ha sido sentenciado a morir en una prisión estadounidense. El juez Brian Cogan no solo le dictó cadena perpetua: ordenó el decomiso de la friolera de 15 mil millones de dólares. Eso no es percepción, es dato. Pero hay un detalle que no les están contando: esa fortuna se queda íntegra en las arcas del Tío Sam, mientras que a México nos toca de consolación el mensaje de arrepentimiento de un capo que, antes de entrar a la jaula definitiva, pidió perdón a las familias afectadas y rogó a las nuevas generaciones no seguir sus pasos. Su tío sospecha que ese arrepentimiento tiene el mismo valor que un billete de tres pesos, porque lo que de verdad cotiza está en otra ventanilla: el Departamento de Justicia ya tiene a su nuevo testigo estrella, Luis Rivera, quien —según reveló Salvador García Soto en El Universal— ya empezó a repartir nombres del más alto nivel, incluyendo al senador Adán Augusto López como presunta cabeza de la industria ilegal de combustibles.
El discurso dice una cosa, la realidad otra. En la mañanera, la Presidenta nos relata con entusiasmo su encuentro con Donald Trump en el palco de honor del MetLife Stadium, donde compartieron cortesías sobre el T-MEC y el éxito del torneo. Es fascinante esa estampa de armonía trilateral mientras, de este lado de la frontera, una jueza federal despacha en fin de semana para enviar al penal del Altiplano a Ernesto Ruffo Appel, el primer gobernador de oposición en la historia moderna de México. La FGR lo llama, sin sonrojarse, “líder de una organización criminal”: lo acusa de encabezar una red de huachicol fiscal que movió 163 carrotanques de hidrocarburo ilegal y de embolsarse 18 millones de pesos por la maniobra. Resulta curioso, por decir lo menos, que la justicia mexicana tenga velocidad de Fórmula 1 para procesar a un exgobernador panista, pero se vuelva una tortuga con artritis cuando se trata de investigar a los gobernadores de casa, como Marina del Pilar en Baja California, que sigue enredada en audios donde ofrece “cooperación” al FBI a cambio de salvar el pellejo.
Y aquí es donde la historia cambia para nosotros en Querétaro. Mientras el centro del país se desmorona en purgas políticas y hasta la Basílica de Guadalupe vive su propio cisma con la salida del rector Efraín Hernández entre señalamientos de malversación de limosnas —con auditoría de Deloitte ordenada desde el Vaticano, nada menos—, en nuestra tierra el gobernador Mauricio Kuri trata de marcar una distancia higiénica. Kuri pregona que los resultados son la nueva fuerza del PAN, buscando blindar al estado con una narrativa de competitividad e inversión. Sin embargo, ese oasis queretano enfrenta una realidad energética asfixiante: nuestras industrias ya andan buscando generar su propia luz con gas natural para esquivar los apagones que la red federal de la CFE no puede contener. Es el costo de ser la joya de la corona en un país tan saturado que hasta el panteón municipal de Pachuca acaba de declararse en colapso: le quedan siete fosas disponibles. Ni para descansar en paz hay lugar.
Y ojo con esto, porque la estocada final no viene de las cortes, sino de Palacio. Bajo el pretexto de proteger la salud mental de la niñez, la Presidenta arrancó hoy mismo los foros para regular el acceso de los menores a las redes sociales, argumentando que los algoritmos promueven adicción y violencia. Suena muy noble, sobrinos, pero en el registro de su tío esto huele a un intento por legislar el silencio. Después de ver cómo los audios filtrados y las denuncias en redes han puesto contra las cuerdas a personajes como el diputado del Verde José Adalberto Vega Regalado —a quien su exesposa señala públicamente por violencia familiar, enriquecimiento inexplicable y hasta rituales de brujería—, o han exhibido los contratos por 23 millones de pesos del gobierno de Omar Fayad con la empresa de un presunto operador financiero del Cártel del Noreste, limitar el alcance digital parece más una estrategia de control que de pedagogía.
¿Ustedes creen, sobrinos, que la verdadera preocupación de Palacio es el tiempo que los jóvenes pasan en TikTok, o es que los algoritmos están empezando a mostrar verdades que el guion oficial no puede tapar?
Nada es más peligroso para un sistema que se dice “soberano” que un testigo protegido en Nueva York y una ciudadanía con conexión a internet y memoria histórica.
Y así las cosas, sobrinos.
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